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Ocho cosas que el sistema electoral de los Estados Unidos podría aprender de México


03/07/2012 | Fuente: CNN World
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La pregunta principal sobre las elecciones presidenciales de México el 1 de julio es si la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) significa que México volverá a su pasado autoritario. La respuesta es simple: el PRI ha cambiado porque México ha cambiado. Durante más de seis décadas, el PRI manipuló las elecciones y gobernó México en un sistema de sitio. Sin embargo, entre 1988 hasta el 2000, dos presidentes de México, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, gradualmente respondieron a presiones internas y externas y abrieron la economía y el sistema político.

Por Robert A. Pastor, especial para CNN

De hecho, en este año cuando Estados Unidos participa en una campaña feroz para la Presidencia, la pregunta que debería hacerse es: ¿cómo se comparan el sistema electoral de los Estados Unidos y el de México?

Realicé un estudio exhaustivo de los sistemas electorales en América del Norte, y la buena noticia es que los Estados Unidos llegó en tercer lugar. La mala noticia es que hay sólo tres países de América del Norte.

De hecho, el sistema electoral mexicano es mucho más justo, profesional, independiente y no partidista que el sistema de los Estados Unidos en todos los ocho criterios que utilicé para evaluar la administración de las elecciones:

1. Administración de elecciones APARTIDISTA. La Instituto Federal Electoral (IFE) es una institución profesional, no partidista en el que representantes de partidos políticos tienen acceso pero sin control.  El IFE administra el sistema de todo el país con normas uniformes. En contraste, los Estados Unidos que tiene 13.000 condados y municipios que administran las elecciones nacionales con diferentes reglas y menos capacidad. Funcionarios partidistas generalmente controlan el proceso, y en una elección estrecha, la oposición suele ser sospechosa del resultado.

2. El registro e identificación de los votantes. IFE activamente registra 95% de 77 millones de votantes elegibles y cada uno con una foto biométrica, tarjeta de identificación, que los mexicanos usan como una identificación primaria. La lista de registro es auditada periódicamente, y las fotos de los votantes están en la lista en cada sitio de votación.

En contraste, los Estados Unidos y las comunidades pasivamente registran un 55% de los votantes, y las listas tienen falladas,  muchos duplicados y errores, especialmente entre los Estados y condados. Cada Estado tiene reglas diferentes y en Estados donde los republicanos tienen mayoría, su enfoque en la prevención del fraude electoral ha llevado a restringir el registro y requieren IDs, mientras que los Demócratas están más preocupados por los votantes y creen que las leyes republicanas ID están orientadas a suprimir la participación electoral de personas pobres o de minorías. La verdad es que deberíamos adoptar el sistema de identificación nacional, biométrico como el de  México. Eliminaría los duplicados y simplificaria el registro y el proceso de votación.

3. Los funcionarios electorales. México considera que la realización de elecciones es una obligación cívica - y reclutar de forma aleatoria a un gran número de personas de cada distrito. Están bien entrenados en cada etapa del proceso electoral. Cuando pregunté a un funcionario de elección estadounidense sobre los criterios para elegir los funcionarios electorales, dijo: La mayoría de funcionarios electorales son muy ancianos sin capacidad  para administrar un centro de votación durante 12 horas, y en la mayoría de los casos, están mal capacitados en comparación con sus contrapartes mexicanos.

4. Financiamiento de campañas. Cada uno de los principales partidos políticos de Mexico recibe aproximadamente 24 millones de pesos  para una campaña de tres meses. También pueden recibir 10 millones de sus  simpatizantes, pero nadie puede dar más de 71.000 pesos. En contraste, en los Estados Unidos, habrá un financiamiento privado superior a los 6 billones.  Aprobado  privadamente por  la Suprema Corte, las empresas pueden apoya con cantidades ilimitadas de dinero. Los principales contribuyentes podrían tener acceso extraordinario y considerable influencia sobre las políticas públicas. Algunos definiría como corrupción en una escala que incluso los carteles de los droga no podían competir.

5. Equitativo acceso a la publicidad. El IFE paga por publicidad en los medios y asegura que los candidatos tengan igualdad de acceso. El IFE también intenta desalentar cualquier publicidad negativa. Una cantidad sustancial de los 6 billones planteadas por los candidatos en los Estados Unidos va para publicidad en los medios, y un estudio reciente mostró que el 70 por ciento de los anuncios en el concurso de este año presidencial ha sido negativa.

6. Neutralización de la presidencia. La Constitución en México prohíbe la reelección. El IFE va más allá al tratar de impedir que el Presidente apoye las  campañas de la manera directa de los candidatos de su partido . En los Estados Unidos, el presidente tienen una gran ventaja en recaudación de fondos debido a intereses especiales.  Que pueden influir a los miembros del Congreso, mientras que legislan las leyes.

7. Tribunal electoral. México tiene leyes electorales minuciosamente detalladas y un Tribunal Electoral independiente y profesional para juzgar las disputas electorales. Estados Unidos tiene pocas leyes y no hay una corte con la experiencia necesaria para resolver esas controversias.

8. Los observadores. México invita a observadores electorales internacionales, mientras que el Gobierno de Estados Unidos no da la  bienvenida a cualquier observador internacional,  sólo dos Estados lo permiten.

Fue en parte debido a décadas de fraude electoral que los mexicanos decidieron construir una organización para las elecciones totalmente profesional, independiente y no partidista. Esto no ha eliminado todos los problemas, pero en comparación con las miles de denuncias recibidas por las autoridades en las elecciones estadounidenses, las preocupaciones de México son menores.

El  IFE gasta aproximadamente 10 veces más per cápita que los Estados Unidos para administrar un proceso electoral con un sistema de tecnología de punta. El sistema de los Estados Unidos es tan anticuado, descentralizado, disfuncional, financiados con recursos públicos, y sobre financiado con dinero de interés privado que debemos los norteamericanos preguntarnos: Porque no tenemos un sistema electoral como el de Mexico. En lugar de preguntar  si el PRI es un retorno al pasado.

Estados Unidos podría y los Estados Unidos deben establecer una administración electoral  nacional independiente,  con una identificación biométrica, una lista de registro único nacional, restricciones al financiamiento privado, apoyar el financiamiento público de campañas cortas, tener  funcionarios electorales bien reclutados y bien entrenados, desincentivar la publicidad negativa, promover  los tribunales electorales independientes y abrirse a los observadores internacionales y nacionales. Hay mucho trabajo por hacer antes de que cuestionar al sistema electoral mexicano y los resultados de esta elección.


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