En Alemania este problema se acentúa, porque además de haber siempre fila en la caja, en general los clientes tienen que encargarse de embolsar ellos mismos lo que compran, indicó DPA.
Algunos supermercados están experimentando una solución para
este problema, consistente en un sistema de pago basado en la
identificación de los clientes mediante una huella dactilar
electrónica.
Los clientes tiene que registrarse en la terminal del supermercado,
para lo cual deben apoyar un dedo de cada mano en un scanner e
inscribir su dirección y número de cuenta bancaria, de modo que el
sistema pueda deducir en lo sucesivo el monto correspondiente a
cada compra.
El proyecto piloto se puso en marcha en algunas sucursales de la
cadena Rewe de Colonia, y se prevé que pronto se extenderá al resto
del país. El método de pago biométrico para afiliados, como se lo
llama, tiene la ventaja de "estar siempre a mano", dice la cajera
Helga Gerth.
"El dinero puede olvidarse, la tarjeta, perderse, pero es difícil
que alguien venga sin un dedo", agrega. Clientes de todas las
edades aceptan el método y, según el comisionado de la Oficina para
la Protección de Datos de Renania del Norte-Westfalia, son los
conejillos de indias de un sistema que terminará por abarcar todo
Alemania.
"Algunos mercados de la cadena Edeka también usan el método en el
sur del país", dice Ulrich Binneboessel, de la asociación de
minoristas alemanes. El mayorista Metro también la está probando
cerca de Düsseldorf, en su tienda de vegetales Future Store, parte
de su cadena de verdulerías Real.
La compañía Dermalog de Hamburgo, que se especializa en biometría,
provee la tecnología y planea presentar el sistema en la feria de
tecnología CeBIT, que se hará en marzo. Dermalog es quien vendió el
sistema a Rewe.
"Queremos probar la eficacia de la tecnología para uso diario y su
aceptación entre los clientes", señaló el portavoz de Rewe, Andreas
Kraemer. Dado que sólo ciertas características de la huella digital
se registran y se las convierte en un código numérico, la huella
digital no puede reconstruirse en su totalidad a partir del
registro, explicó.
"El proceso es seguro", asegura Kraemer. "El escáner puede
reconocer si un dedo es real o no, porque prueba la circulación de
la sangre en el dedo. No se puede usar un dedo falso ni venir con
una huella digital levantada con una cinta adhesiva, en plan James
Bond", agrega.
Sin embargo, miembros del Chaos Computer Club, la mayor asociación
de hackers europeos, burlaron hace poco la seguridad del aparato.
Tomaron una huella dactilar de un vidrio que había sostenido un
cliente y la copiaron. Después pudieron usar la copia para engañar
al escáner.
No obstante, la asociación de minoristas considera que la
tecnología es segura. "Es un sistema con altos estándares de
seguridad. Nunca habrá, por otro lado, un sistema que sea 100 por
100 seguro", señala Binneboessel, y agrega que los PIN bancarios y
las tarjetas no son más seguros que el sistema de huellas
digitales.
Es el factor tiempo -y con él el trabajo, es decir los costos- lo
que impulsa a implementar el sistema. "En promedio, pagar con la
huella digital toma menos de siete segundos; con tarjeta que exige
PIN aproximadamente se tarda 12 segundos, y con efectivo, unos 20",
señaló Kreamer.
Desde que se puso en marcha, unas 300 personas participan en el
proyecto piloto, y la mayoría prefiere desde entonces pagar con la
huella digital.
Uno de los usuarios, un hombre de 28 años, dijo que el sistema es
"súper", y que no ve problema alguno. Pero a la novia no le gusta:
"Si no sé lo que hace el sistema y quién tiene acceso a mis datos,
ya no me gusta", opinó ella.